Propuestas basadas en evidencias, el poder de lo local, una experiencia comunitaria que transforma residuos en soluciones ambientales para Villa Carlos Paz.

En un escenario global marcado por el avance del cambio climático, la crisis en la gestión de residuos y la necesidad urgente de repensar los modelos de desarrollo urbano, comienzan a surgir en Villa Carlos Paz experiencias locales que buscan transformar problemas ambientales en oportunidades de participación ciudadana. Una de ellas es el proyecto “Residuos que Nutren”, una iniciativa que articula gestión ambiental, educación comunitaria y economía circular, generando resultados medibles en términos ambientales, sociales y económicos.
El proyecto es impulsado por Pablo Damián Pereyra, vecino nacido y criado en la ciudad, médico veterinario, consultor en gestión ambiental público-privada, Concejal Suplente electo por Juntos por Carlos Paz y actual Secretario General de Carlos Paz Despierta.



Residuos que Nutren surge a partir de una pregunta simple pero estructural: ¿qué sucede con los residuos orgánicos que generamos diariamente en nuestros hogares?
En la mayoría de las ciudades argentinas, estos residuos representan cerca del 40 % del total de la basura domiciliaria. Sin embargo, suelen terminar en basurales o rellenos sanitarios donde su descomposición genera metano, uno de los gases de efecto invernadero con mayor incidencia en el calentamiento global.
Frente a este escenario, el proyecto propone una alternativa concreta: recuperar los residuos orgánicos desde el origen, es decir, desde los propios hogares, y transformarlos mediante compostaje y lombricompostaje en abono natural que vuelve a integrarse al ciclo productivo.
De la preocupación ambiental a la construcción colectiva
La experiencia comenzó como una prueba piloto en el barrio Santa Rita, con la participación voluntaria de ocho familias. El proceso incluyó la entrega de recipientes para separación en origen, capacitación ambiental, acompañamiento técnico permanente y la articulación con la Fundación La Morera, que participa como vivero aliado para el intercambio del lombricompuesto producido por plantines.
Durante un año, las familias incorporaron la separación de residuos orgánicos como hábito cotidiano, demostrando que el cambio cultural ambiental es posible cuando existen herramientas, información y redes comunitarias que lo sostengan.







Resultados que generan evidencia ambiental local
Uno de los aportes más valiosos del proyecto fue la generación de información concreta sobre patrones reales de producción de residuos domiciliarios en la ciudad, un insumo fundamental para el diseño de políticas públicas basadas en evidencia.
Durante los primeros doce meses de implementación, el proyecto permitió recuperar 1.139 kilogramos de residuos orgánicos domiciliarios, lo que equivale a un promedio aproximado de 11,8 kilogramos mensuales por familia. Estos datos permiten dimensionar el volumen real de residuos orgánicos que produce un hogar promedio y constituyen una herramienta estratégica para planificar sistemas de gestión diferenciada de residuos a escala municipal.
Desde el punto de vista climático, el impacto también es significativo. Si esos residuos hubieran sido enviados a disposición final, habrían generado aproximadamente 797 kilogramos de dióxido de carbono equivalente. En cambio, al ser tratados mediante compostaje y lombricompostaje, las emisiones se redujeron a cerca de 10 kilogramos de dióxido de carbono equivalente, logrando una disminución cercana al 99 % de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a su tratamiento.
Una mirada ambiental basada en el concepto de Una Sola Salud
El proyecto se desarrolla bajo el enfoque de Una Sola Salud, que entiende que la salud humana, la salud animal y la salud de los ecosistemas forman parte de un mismo sistema interdependiente. La forma en que se gestionan los residuos impacta directamente en la calidad del suelo, del agua, del aire y, en consecuencia, en la salud de las personas y de los animales que habitan el territorio.
Desde esta mirada integral, la gestión responsable de los residuos orgánicos no solo reduce contaminación, sino que contribuye a la prevención de enfermedades, mejora la calidad ambiental urbana y fortalece los sistemas naturales que sostienen la vida.
Triple impacto: ambiente, comunidad y desarrollo local
Residuos que Nutren se consolida como una experiencia concreta de desarrollo sostenible basada en el modelo de triple impacto, donde las dimensiones ambiental, social y económica se integran como pilares de una misma estrategia territorial.
- Impacto ambiental: reducción del volumen de residuos enviados a enterramiento, disminución de emisiones asociadas y valorización de la materia orgánica como recurso, contribuyendo a la regeneración del suelo y a la mitigación del cambio climático.
- Impacto social: participación vecinal activa, educación ambiental comunitaria y fortalecimiento del sentido de corresponsabilidad ciudadana en el cuidado del ambiente, promoviendo cambios culturales sostenidos en los hábitos domiciliarios.
- Impacto económico: ahorro en el volumen de transporte de residuos enviados a enterramiento, generación de insumos productivos como el lombricompuesto, articulación con viveros locales y construcción de circuitos de intercambio que promueven economías locales sostenibles.
Proyección y desafíos futuros
Actualmente, Residuos que Nutren se encuentra en una etapa de consolidación, con el objetivo de ampliar su alcance territorial, sumar nuevas familias participantes y fortalecer la articulación con instituciones educativas, organizaciones sociales y programas públicos de gestión ambiental.
La generación de datos locales, el trabajo comunitario y la validación técnica del proyecto lo posicionan como una experiencia piloto con potencial para convertirse en una política pública ambiental sustentable en el tiempo.
Como sostiene su impulsor:
“Creo profundamente que el desarrollo sostenible no es solo un concepto técnico, sino una construcción colectiva que requiere el compromiso cotidiano de la ciudadanía, acompañado por políticas públicas que potencien estas iniciativas.”



