Un vecino de Villa Carlos Paz ayudó a descubrir anillos en un asteroide lejano

¿Cómo se detectan anillos a miles de millones de kilómetros?

Raúl Melia

Villa Carlos Paz, Córdoba — Desde su observatorio casero en las sierras cordobesas, el astrónomo aficionado Raúl Melia contribuyó a un descubrimiento que está sorprendiendo a la comunidad científica internacional: la detección de tres anillos estrechos alrededor de un asteroide ubicado a más de 2.600 millones de kilómetros de la Tierra .

El hallazgo, realizado en 2023 durante una campaña de observación global, corresponde al cuarto sistema de anillos descubierto en un asteroide en la historia de la astronomía. El cuerpo celeste en cuestión es Quirón , un “centauro” —un tipo de asteroide helado que orbita más allá de Júpiter— descubierto originalmente en 1977, pero cuyos anillos permanecieron invisibles hasta ahora.

“Imagínense que no solo Saturno tiene anillos”, explica Meliá. “Júpiter, Urano y Neptuno también los tienen, y desde 2013 sabemos que incluso algunos asteroides pueden poseerlos”. En aquella ocasión, Meliá ya había participado en el descubrimiento del primer anillo alrededor del asteroide Chariklo , también un centauro. Ahora, una década después, vuelve a estar en primera fila de una clave astronómica avanzada.

Raúl Melia, también realiza campañas educativas de divulgación científica con su Planetario "Carl Sagan"
Raúl Melia, también realiza campañas educativas de divulgación científica con su Planetario “Carl Sagan”

Cómo se descubren anillos a millas de millones de kilómetros

Detectar estructuras tan tenues a una distancia tan extrema no es posible con imágenes directas. En su lugar, los astrónomos usan un método llamado ocultación estelar : observan cómo un asteroide pasa frente a una estrella brillante y registran los breves “parpadeos” en su luz. Estos cambios revelan la presencia de anillos, lunas o atmósferas.

En julio y septiembre de 2023, 12 telescopios en todo el mundo , incluido el de Melia en Villa Carlos Paz, apuntaron al mismo punto del cielo durante apenas 11 segundos —el tiempo exacto en que Quirón ocultó la estrella—. Las observaciones confirmaron no solo tres anillos estrechos a 273, 325 y 438 kilómetros del centro del asteroide, sino también un disco difuso que se extiende hasta los 800 km y una posible estructura tenue a 1.380 km.

Ciencia hecha desde el sur del mundo

Este logro subraya el papel clave que juegan los observatorios del hemisferio sur, donde hay menos infraestructura astronómica que en el norte, pero donde eventos como este son más visibles. Melia, junto con colegas del Observatorio de Bosque Alegre (Universidad Nacional de Córdoba) y redes internacionales, forma parte de una comunidad global que monitorea asteroides no solo por curiosidad, sino también por seguridad planetaria .

“Desde el impacto del cometa Shoemaker-Levy 9 en Júpiter en 19

Con alrededor de 90 publicaciones científicas en su haber, Meliá demuestra que la ciencia de vanguardia no siempre requiere grandes laboratorios: a veces, basta con pasión, precisión… y un telescopio en el patio de casa.

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