
La persecución política en Carlos Paz vuelve al centro del debate, operaciones mediáticas y uso del aparato estatal para disciplinar voces críticas.
Ribetti ingresó a la política a los 45 años y fundó su propio partido. Desde 2019, asegura haber enfrentado amenazas de juicio político, denuncias penales y campañas de desprestigio. Según sostiene, estos ataques se intensifican en momentos clave, como este fin de temporada considerando los malos resultados obtenidos por la gestion municipal.
Para el concejal, este escenario desalienta la participación ciudadana. Muchos vecinos optan por criticar desde el anonimato, evitando exponerse a lo que describe como un sistema que estigmatiza y castiga la disidencia.
Denuncia además una estrategia recurrente: instalar temas para desviar la agenda. Del fracaso turístico, afirma, se pasó a un conflicto por quórum en el Concejo. “La sesión fue mal convocada y luego se construyó una sanción artificial”, sostiene.
Ribetti advierte que la persecución política en Carlos Paz también alcanza a comerciantes y vecinos. Menciona clausuras, multas y exposición mediática como mecanismos de presión. Según su visión, se busca generar miedo.
Finalmente, traza un diagnóstico económico: caída del turismo, freno a la construcción y presión impositiva. Para el edil, el ataque a la oposición es funcional a ocultar estos resultados.
Cierra con un mensaje directo: pide a los vecinos no ceder ante la desinformación ni la lógica del poder, y cuestiona un modelo que —según afirma— prioriza el control por sobre el desarrollo.






